Si con una mano sigues aferrándote al pasado, querido, y con la otra intentas alcanzar lo que tienes por delante, aferrándote a la visión que tienes de tu futuro, ¿cómo no vas a sentir que estás al límite en el aquí y el ahora?
Debes saber que lo mejor para ti está, y siempre estará, en el momento presente.
La costumbre de juntar las manos a la altura del corazón para orar, meditar o realizar tu práctica diaria tiene precisamente el propósito de recordártelo.
Vive aquí. Vive ahora.
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