Sobre: Un pequeño consejo
Si necesitan una siesta, queridos míos, tómensela.
Si necesitan una siesta, queridos míos, tómensela.
Si con una mano sigues aferrándote al pasado, querido, y con la otra intentas alcanzar lo que tienes por delante, aferrándote a la visión que tienes de tu futuro, ¿cómo no vas a sentir que estás al límite en el aquí y el ahora?
Debes saber que lo mejor para ti está, y siempre estará, en el momento presente.
La costumbre de juntar las manos a la altura del corazón para orar, meditar o realizar tu práctica diaria tiene precisamente el propósito de recordártelo.
Vive aquí. Vive ahora.
Dar el salto y ser empujado son dos experiencias completamente distintas, alma querida.
Un amigo que te anima a dar el salto es, sin duda, un buen amigo.
Un amigo que te empuja por el borde, con o sin tu consentimiento, no es amigo en absoluto.
Cuando salgas de tu zona de confort, alma querida, siempre deberías hacerlo por elección propia y por tu propia voluntad.
Dar el salto y ser empujado no hacen que acabes en el mismo lugar.
Recuérdalo.
No dudamos, ser querido, ni por un solo segundo, de tu capacidad para hacer, ser, tener o crear cualquier cosa que desees. Y nunca lo haremos.
Imagina, si puedes, cuán diferentes serían tu vida, tus relaciones, tus experiencias y tus decisiones si tú tampoco lo dudaras.
Así es como atraviesas este día, querido/a:
Y ámate, en todo momento y de todas las maneras posibles.
El mundo te necesita aquí, querido/a, en el momento presente, porque este es el único lugar desde donde puedes generar un cambio verdadero.
Tus amigos y tu familia también te necesitan aquí, porque este es el único lugar desde donde pueden recibir plenamente tu amor.
Tu cuerpo te necesita aquí, porque este es el único lugar desde donde puede sanar y fortalecerse.
Y nosotros también te necesitamos aquí, porque aquí es donde nuestra conexión es más fuerte, y siempre lo será.
Entonces, querido/a, ¿cuál es el camino desde aquí?
Nuestra esperanza es que, para este momento, la respuesta ya esté clara.
Cuando se trata de tus relaciones, querido/a, ¿qué deseas más?
¿Seguir protegiéndote?
¿O experimentar conexiones más profundas, más ricas, más fuertes y más significativas que nunca antes?
No puedes hacer ambas cosas al mismo tiempo.
Al final, tendrás que elegir.
El resistirse Querido, puede que sea lo que no te permite cambiar.
Si sientes resistencia al moverte, si sientes que no estas progresando o que estas retrocediendo de vez en cuando, si sientes que que te tienes que aferrar para no perderlo, puede que ya no sea lo correcto para tí y que quizás es hora de largarlo y avanzar sin él.